Formoso Tejo meu, quão diferente



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D. Luis de Góngora (1561-1627)



Soneto

Mientras por competir con tu cabello

   Oro bruñido al sol relumbra en vano:

   Mientras con menosprecio, en medio el llano

   Mira tu blanca frente el lilio bello:

Mientras a cada labio por cogello

   Siguen más ojos que al clavel temprano,

   Y mientras triunfa con desdén lozano

   Del luciente cristal tu gentil cuello;

Goza cuello, cabello, labio, y frente,

   Antes que lo que fue en tu edad dorada

   Oro, lilio, clavel, cristal luciente,

No sólo en plata o vïola troncada

   Se vuelva, mas tú y ello juntamente

   En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Soneto


Ilustre y hermosísima María,

   Mientras se dejan ver a cualquier hora

   En tus mejillas la rosada aurora,

   Febo en tus ojos, y en tu frente el día,

Y mientras con gentil descortesía

   Mueve el viento la hebra voladora,

   Que la Arabia en sus venas atesora,

   Y el rico Tajo en sus arenas cría:

Antes que de la edad Febo eclipsado,

   Y el claro día vuelva en noche oscura,

   Huya la aurora del mortal nublado:

Antes que lo que hoy es rubio tesoro,

   Venza a la blanca nieve su blancura,

   Goza, goza el color, la luz, el oro.



Gregório de Matos (1636-1695)

Soneto


Discreta e formosíssima Maria,

   Enquanto estamos vendo a qualquer hora

   Em tuas faces a rosada Aurora,

   Em teus olhos, e boca o Sol, e o dia:

Enquanto com gentil descortesia

   O ar, que fresco Adônis te namora,

   Te espalha a rica trança voadora,

   Quando vem passear-te pela fria:

Goza, goza da flor da mocidade,

   Que o tempo trota a toda ligeireza,

   E imprime em toda a flor sua pisada.

Oh não aguardes, que a madura idade

   Te converta em flor, essa beleza

   Em terra, em cinza, em pó, em sombra, em nada.


Horácio (65-8 a.C.)

Ode I, 11, “A Leocônoe”

Não se pergunte quando os deuses vão

dar um fim a você e a mim, Leucônoe:

     isso nunca se sabe;

nem vá atrás das contas babilônias.

Se Júpiter nos der muitos invernos,

ou se este for o último, que agora

atira o mar Tirreno contra as rochas,

melhor é agüentar o que der e vier.

Seja mais sábia, coe bem o vinho

     e meça as esperanças

     conforme o espaço breve.

Enquanto conversamos, invejosa,

a idade está fugindo: colhe o dia,

sem dar a mínima para o futuro.











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